Me va la marcha 2/3: Hotel Convento La Magdalena

Un fin de semana de Abril, en pleno primavera, Hans nos convenció para que nos acercásemos a Antequera y así poder acompañarle en una caminata y disfrutar de un singular hotel que se sitúa al pie del paraje natural de El Torcal.

En esa ocasión, el profesor Mariano Moreno de Barcelona ofrecía un seminario de la técnica Fittrek para instructores de Nordic y Marian coordinaba las caminatas y daba un clase de repaso de técnica para los otros participantes principiantes como Alma.

Así que con muchos nervios por ser algo nuevo y gracias a que Alma me tranquilizo con promesas de golosinas cuando llegásemos al Hotel, me arme de valor y de nuevo salí de aventura con ella.

Llegamos al  Hotel  Convento la Magdalena, que se encuentra a una tirada de piedra de Antequera (Málaga) y desembarcamos con maletas, mochilas y platos para mi pienso y agua.

Me encantó este hotel que admite mascotas. Es un antiguo convento que fue reconstruido en 1691 –1708 y que ha sido reformado en los últimos años, pero los frescos de las paredes, los arcos y los enormes muros reflejan toda la historia y arte que caracteriza esa época. Y hasta tiene ¡Catacumbas!

Todas las habitaciones son grandes en el Hotel Convento La Magdalena, algunas con salones exteriores y con una bonita decoración. 

Pero para mi lo más singular de  las habitaciones de la planta baja no fueron todos los detallítos típicos de un hotel de 5* Rural, ni el jacuzzi, ni la ducha jet, sino las maravillosas vistas de El Torcal y poder salir cuando quisiera a mi propia huerta a pie de cama y recolectar fresas, berenjenas y pimientos. Todo un lujo y una sorpresa muy agradable para nosotras.

El restaurante es superior. Sirven muchos platos elaborados con verduras frescas de temporada y productos típicos de la comarca. Tienen una buena carta de vinos y el desayuno buffet es opíparo.

Otro encuentro original fue conocer a Magdaleno, el burro del Hotel Convento de la Magdalena. Es la mascota emblemática del Hotel y el ojito derecho del dueño, D. Ramón Jiménez (que no es el mismo Don Ramón de Platero y yo, jijiji).

Magdaleno es querido por mucha gente habiendo sido visitado hasta por japoneses, que al enterarse que Magdaleno se casaba hicieron planes para venir y participar como testigos en su boda con la cerdita Margarita. Magdaleno comparte una parte de la finca con los patos, pavos y cerdos de pata negra. Son todos muy amables y vienen a saludarte sonoramente cuando te acercas, por eso yo pasaba todos las mañanas a darles los buenos días.

¡Espero que Alma y yo volvamos pronto!

Mayra ^^

 

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